¿CASUALIDADES?
21-07-2010
11:11 am
En la última ocasión en que Guillermo Prieto Quintana fue Secretario de Seguridad Pública Municipal en el anterior mandato municipal de Héctor Murguía, al aparecer una manta en el monumento al policía, en donde se amenazaba a varios elementos de esa corporación con privarlos de la vida, el entonces jefe de ellos, en su declaración al respecto, le restó toda importancia.
Los resultados a la fecha los conocemos, y no son producto de una broma de mal gusto como dijo en ese entonces Prieto Quintana.
Después vinieron muchos funcionarios de procuración de justicia de Colombia y vaticinaron una serie de acciones criminales en cadena cuyos blancos serían los hombres ostentadores de poder público; los políticos pues.
La profecía colombiana, paso a pasito se ha venido cumpliendo ante el escepticismo de muchos, inclusive de los mismos políticos.
Llamémosles casualidades a los acontecimientos más recientes, excluyendo desde luego las amenazas que a muchos les han llegado y que todos niegan, pero que a varios se les nota, o que sus temores se han filtrado, pero que por respeto no se difunden periodísticamente.
El asesinato del sobrino del gobernador electo de nuestro Estado, cuyo crimen se descartó del terreno político.
El 2 de Julio el candidato, virtualmente ganador, según el panorama electoral de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú fue asesinado a dos días de la elección, junto con sus escoltas.
El 15 de Julio, en Sinaloa, Gerardo Vargas Landeros, coordinador de campaña del gobernador electo Mario López ¨¨Malova¨¨, se salvó de un reten de criminales que lo estaban esperando para matarlo.
Aquí en nuestra ciudad, hace unos meses secuestraron al hijo de Pablo Cuarón ex precandidato a gobernador por nuestro Estado.
El 15 de Mayo secuestraron a Diego Fernández de Cevallos.
Existe una lista enorme de hombres de política que han sido asesinados en los diferentes Estados del país.
¿Qué le falta a nuestro gobierno para declararse en bancarrota? –por no decir derrotado- aunque sea momentáneamente frente al monstruo engendrado por la nefasta ambición alcahueta de varios gobiernos desde hace varios sexenios.
MANUEL GOMEZ MARTINEZ
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