REALIDAD
15-07-2010
8:39 am
Uno de los más grandes problemas sociales de nuestra patria, es el cuidado de la salud colectiva nacional.
Conforme se agudiza el desempleo, la inseguridad, el deterioro físico de las diferentes generaciones que pueblan nuestro suelo, se sienten, y están más desprotegidas que antes, cuando los siempre exiguos salarios imperantes han ido perdiendo lo que los economistas llaman, el poder adquisitivo de la clase trabajadora, en donde los niños de esos sectores marginados son víctimas de una desnutrición ofensiva.
Los niños y jóvenes en edad escolar son víctimas de lo que llaman la comida chatarra, la cual hace meses el gobierno en el preludio electoral juró junto con los diputados con la ley en la mano erradicar, al menos dentro y alrededor de las escuelas esa bazofia desalimentadora que probado está el daño que hace a sus consumidores, pero las autoridades olvidaron el yugo que manipula sus actuaciones gubernamentales, que se llama industria, sea nacional o transnacional, que sus mugreros comestibles atractivamente arropada por llamativas bolsas de colores, con el apoyo de su manipuladora publicidad motivadora al consumismo desenfrenado, iría a afectar ingresos por 40 mil millones de pesos anuales.
La pésima alimentación de la generación productiva y el abandono de las personas adultas, nos han llevado a la debacle en la salud.
Conocemos la pésima situación administrativa del servicio médico al servicio de los burócratas federales, vivimos las vicisitudes de los derechohabientes del Seguro Social y vemos con frustración el desamparo en la seguridad social de aquellos que no tienen el servicio de pensiones de los Estados, ni ISSSTE, ni Seguro Social.
Sin pudor el gobierno de Fox festinó el seguro popular, los Estados de la República se desgañitaron publicitariamente al igual que el actual Gobierno Federal de que esto sería la panacea para los pobres.
Esta enésima engañifa publicitaria y electorera, como muchas otras acciones demagógicas han quedado al descubierto.
No hay infraestructura, no hay hospitales suficientes, no hay instrumental, no se cuenta con el suficiente personal, ni médico ni administrativo. El cuadro básico de medicamentos es una burla, como burla es de que diariamente en nuestra ciudad se rechacen de 20 a 30 parturientas a punto de dar a luz, que se programen citas a médicos familiares para 3 meses de espera.
Muchas cirugías no enrolan en su cuadro de servicios, así como el tratamiento de muchas enfermedades delicadas.
En fin, hoy estamos rumiando el catalogo de promesas de campaña, esperando el ya próximo mega espectáculo para la elección del 2012, mientras la clase social desprotegida sigue con sus ingestas de pócimas milagrosas, las que también ya son autorizadas por las autoridades de salud, o al menos, ante su incapacidad se hacen de la vista gorda, para que se sigan vendiendo sin restricciones.
MANUEL GOMEZ MARTINEZ
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