Mundos Distantes
12-07-2010
12:07 pm
Tal parece que los mexicanos y nuestros gobernantes vivimos en dos dimensiones distintas, en dos realidades virtuales: la de los de a pie, "los peatones" como diría el buen Jaime Sabines, son los que les (nos) toca vivir la bizarra experiencia de ver como las calles se encuentran cada vez más llenas de sangre, como los delitos se multiplican y como la aplicación de la ley es poco menos que una simple utopía colectiva.
Mientras, la clase política "los encumbrados" los de la alta burocracia, ésos sólo tienen tiempo para atender su realidad, su mundo, en una dimensión cercana al "nirvana", donde todo es cuestión de percepción, donde todo se mueve a través de encuestas, donde los indicadores son mandatos divinos y la voz de la gente es solo un molesto, muy molesto zumbido para una tecnocracia que adora las graficas, el twitter y el face book.
Ambos mundos, ambas entidades son totalmente opuestas e incompatibles entre sí. En el mundo de los encumbrados, la violencia y sus derivados son sólo mitos, los crímenes son meras historias de una ridícula minoría, y los daños colaterales son sólo números, sin identidad, ni rostro.
En el mundo de los peatones la violencia se respira y el miedo es una constante que altera su vida y afecta su entorno de manera cruel, despiadada e impune. En el mundo de los encumbrados todo es relativo y circunstancial, la coyuntura es la regla, nunca la excepción.
En el mundo de los peatones se sufre, se ahoga, se lamenta. En el mundo, en la burbuja rosada de los encumbrados la realidad es un canal de paga, en los peatones la página roja de un periódico vespertino.
En él la realidad de los encumbrados, no existen dolor ni sombras, sólo apotegmas y cantos gregorianos. En la asfixiante realidad de los peatones, las tragedias tienen voz, y el lamento es un sitio común, demasiado común.
En la realidad de los peatones todo es vulnerable, es un infierno, no hay refugio, nada, ni nadie se salva. En el mundo de los encumbrados, las llamas solo existen en grabados de Doré o en las parrillas de restaurantes de zonas exclusivas y nada ni nadie puede escapar de la venta nocturna, de la barata anual, de la membresía y la moda; porque en el mundo de los encumbrados la vida gira en torno a la revistas caras, porque en el mundo de los encumbrados la pobreza no existe, sólo la tentación de un nuevo i-pod o la nota frívola del más alto edificio en Dubai, es un mundo "Totalmente Palacio".
Pero en el mundo de los peatones hay limites, hay momentos y el día menos pensado...
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