Come fuera de casa y pierde peso
28-07-2010
10:09 am
Quizá muchos de ustedes se sentirán identificados con la frase: “estando todo el día fuera de casa por el trabajo, ¿cómo voy a comer sano y perder peso? Es imposible.”
El presente artículo viene a desmentir esa afirmación. Y es que, la Fundación Española del Corazón, por medio de uno de sus miembros, la Dra Petra Sanz (cardióloga también del Hospital Fundación de Alcorcón) nos da una serie de claves para que comer fuera de casa no vaya contra nuestra salud.
La común tendencia cuando salimos a comer a un restaurante es ingerir más, y más productos con mayor cantidad de grasa animal saturada, además de que raramente perdonamos los postres (con su correspondiente ración lipídica). Por tanto, para comenzar, podríamos optar por elegir un restaurante diferente, uno que tenga en la carta más verdura, legumbres, y frutas.
Y puestos a ser exigentes, podríamos ir a un restaurante de los denominados “Good for you”, con menús verdes. He aquí el cambio principal: en lugar de ir al restaurante de siempre, y pensar en el plato que nos apetece de la limitada carta del local, la Dra Sanz nos insta a elegir primero el restaurante. Hay mucha oferta de menús sanos en nuestro entorno, aunque a veces “no los veamos”.
¿Y qué hacemos una vez que hemos elegido el restaurante correcto?
Asegurarnos que en ese restaurante utilizan aceite de oliva. Es bien conocido su efecto beneficioso sobre los niveles de colesterol, sobre la hipertensión arterial y sobre el riesgo cardiovascular de forma general. Mucho más sano, sin duda, que el de palma o coco, por ejemplo.
Comer al vapor o al horno, o bien a la parrilla o a la plancha. Evitar los fritos, aunque sean con aceite de oliva.
Pedirle al cocinero (o a la persona que nos atienda) que, si es posible, cocinen nuestro plato sin sal. Ya la añadiremos nosotros a nuestro gusto, sin exceso, si notamos que el plato nos queda soso. Recordar que la sal lleva sodio, que es un factor desencadenante de hipertensión arterial.
Evidentemente, si padecemos alguna enfermedad concreta, nuestra dieta deberá variar según la misma. Aquí hay una la lista de alimentos “permitidos” y la de los “proscritos” según la enfermedad o alteración que presente el paciente (colesterol alto, hipertensión, anemia…)
Respecto al aceite de oliva, venerado alimento en nuestro entorno, hace pocas semanas tuvimos conocimiento de un estudio donde aconsejaban limitar la cantidad de aceite de oliva ingerido diariamente a 6 cucharadas. Pueden encontrar la explicación pinchando aquí. Así pues, en el caso del “oro líquido”, no es oro todo lo que reluce.
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